Acampada en la playa

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Isabel puede volver a disfrutar durante un fin de semana, en una playa casi desierta, experiencias vividas hacía muchos años, dando un vuelco total a su sexualidad a partir de ese fin de semana.

Mi marido Oriol, mis hijas Marta y Cristina, de 6 y 8 años, y yo, Isabel, habíamos ido a pasar un fin de semana de Junio a acampar en una playita recóndita, de muy difícil acceso. Llegamos por mar con una zodiac. Llegar por tierra era muy difícil, como mínimo dos horas caminando. Por lo tanto era una playita que casi siempre estaba desierta, en julio y agosto podía llegar alguien, casi siempre en barco, y se iba al poco rato, pero en junio nunca nos habíamos encontrado con nadie.

La playa tiene unos 50 metros de largo, en uno de los lados detrás de unas piedras hay otra calita de 15 metros de largo.

A esta playa veníamos Oriol y yo desde hacía muchos años, primero sin niñas y después cuando nacieron Marta y Paula con ellas. Normalmente cuando veníamos nos quedabamos a dormir, por lo que veníamos cargados con todo lo necesario.

Este fin de semana, el cual os estoy relatando, veníamos a pasar dos noches, por lo cual al llegar lo primero que hicimos fue montar la tienda, detrás de la arena de la playa hay una pineda, sobre un suelo arenoso.

Como siempre estabamos solos, nos habíamos acostumbrado a ir siempre desnudos, salvo que la climatología no lo permitiera. Este fin de semana como iba a ser muy calido, y como con la zodiac salíamos desde nuestra propia casa, toda la ropa de vestir que llevábamos era un pañuelo grande (un pareo) cada uno, y las toallas para la playa.

Al principio cuando veníamos sin niñas solíamos follar en la arena con las olas rompiendo sobre nuestros cuerpos, no es que Oriol folle bien, entre nosotros no es una maravilla, no le pidas dos seguido, se corre rápido, tiene una polla mas bien tirando a pequeña, 12-13 cm. Pero le quiero, es el padre de mis hijas, y los quiero a los tres muchísimo. A pesar de lo que os he contado de él, siempre le había sido fiel desde que salíamos juntos. Si me quedo a medias, casi siempre, o él no está para follarme, me masturbo, con mis dedos, algún objeto o un pollón de latex negro y muy grande que fuimos juntos a comprar como regalo de cumpleaños. El acepta sus deficiencias y acepta que me masturbe, no aceptaría que me acostara con otro, cosa que no pienso hacer.

Antes de salir con él tuve varios novios, que follaban todos mucho mejor que Oriol, yo disfrutaba del sexo, me encantaba, cuando estaba con mis novios intentaba follar con ellos todo lo que pudieran aguantar, en su coche, en mi casa en la suya, en un portal, en la playa. Algunos me dejaron porque decían que los agobiaba mucho con el sexo, que parecía una ninfómana, nunca tenía bastante. Pero con el último novio que tuve antes de salir con Oriol fue diferente, se llamaba Javi, empezamos igual que con los anteriores, la diferencia es que a este si le iba esta marcha, estaba perfectamente dotado, su polla era de unos 20 cm. y muy gorda, siempre dura. Habíamos follado en mitad de la calle en un banco, bailando en mitad de la pista de discoteca llena hasta los topes, pero un día se acabo todo. Me llevó con el coche a un descampado, igual que otras muchas veces habíamos hecho, aquí follábamos dentro del coche, pero sabíamos que siempre había mirones, escondidos entre los arbustos, el hecho de ser observada nos excitaba mucho más.

Pero esta vez fue diferente, una vez estabamos desnudos en el coche y ya me había calentado a tope con sus caricias, Javi me dijo que saliéramos fuera, que me quería follar fuera, de pie, al lado del coche, inicialmente no me pareció bien la idea, aunque como iba un poco más bebida que de costumbre (habíamos ido a cenar y él se preocupo de que bebiera un poco más de la cuenta), accedí rápido. Salimos fuera desnudos y fuimos a la parte trasera del coche, empecé agachándome y haciéndole una buena mamada, de reojo miraba hacia los arbustos, era noche de Luna llena y se veía con bastante claridad. Observe varias formas moviéndose, conté lo menos 5 o 6 mirones, igual que otras noches que habíamos venido, a pesar de ello seguí con la mamada, concentrándome en Javi y disfrutando del exhibicionismo que estábamos dando . Javi me hizo levantar, haciendo que me apoyara con las manos sobre la puerta trasera del coche, hizo un gesto para que me esperara un momento y fue a buscar algo al interior del coche, al momento volvía con un pañuelo y una sonrisa en los labios. Al llegar detrás mio, me dijo “Hoy vas a disfrutar como ningún día hasta ahora”, y me tapó los ojos con el pañuelo, anudándolo fuerte en mi nuca. Yo no me resistí, me deshacía de placer por el morbo de la situación, me dejaba hacer, el mínimo contacto de su mano en mi piel hacía que todo mi cuerpo notara como pequeñas descargas eléctricas.

La excitación de estar follando en público, junto con lo bien que lo estaba preparando Javi, me hacía presagiar un polvo espectacular y difícil de olvidar. Yo seguía apoyada en el coche dándole la espalda, desde atrás mio, me metió su pollón, que entró sin el más mínimo esfuerzo, yo a estas alturas estaba mojadísima, mi coño destilaba jugos que caían por mis muslos. Con las manos no paraba de excitar mi clítoris y de pellizcarme los pezones con un sadismo que hasta ese momento no había utilizado. Notaba como si su polla fuera más grande de lo normal, me notaba más llena, lo cual me proporcionaba un placer adicional. No paraba de penetrarme a un ritmo frenético, él estaba consiguiendo lo que buscaba, excitarme al máximo.

Estaba a punto de tener un orgasmo, follaba acelerando los movimientos de cadera para llegar al orgasmo lo antes posible, a la vez que él seguía acelerando el ritmo sobre de su dedo sobre mi clítoris, y el bombeo de su polla en mi chorreante coño. Al poco me corría, como siempre hago, con grandes gemidos y un gran y largo chillido final. Él siguió unos minutos más con sus acometidas, haciendo que me volviera a correr con el escándolo habitual mio.

Después de este segundo orgasmo que tuve, él seguía sin dar muestras de ir a correrse, normalmente Javi aguantaba mucho, pero esta vez se estaba superando. Yo seguía con el pañuelo tapándome los ojos, me estaba gustando la experiencia, follando en un descampado, con un montón de mirones cerca, y yo con los ojos tapados.

Sacó su polla de mi coño, y me dirigió hacia la parte delantera del coche, yo me deje llevar, me puso boca arriba sobre el capó del coche, que por suerte, debido al motor, estaba calentito, y volvió a meterme la polla en el coño, yo quería más, aunque llevaba dos rogasmos, la excitación del momento me hacían desear más y él lo estaba hacinedo mejor que nunca. Volvió a follarme duro, a la vez que me comía las tetas, y me mordia los pezones. Los pezones los notaba doloridos debido a los pellizcos de antes y a los mordiscos de ahora, pero era mayor el placer que estaba recibiendo que el dolor de los pezones. Al cabo de unos minutos, noté que él estaba ya a punto, por los resoplidos y la forma de aumentar el ritmo. La posición esta en la cual me estaba follando no favoreció que tuviera otro orgasmo, a pesar de eso disfruté como una zorra. Al momento inundó mi coño de leche, a la vez que me propinaba un mordisco muy duro sobre mi pezón derecho, que me hizo chillar de dolor. Debido al dolor que sentía sobre mi pezón, me quité el pañuelo que llevaba para pedirle explicaciones por semejante mordisco, y el susto que me dí fue enorme, tenía encima mio un negrazo, que seguía mordiéndome el pezón y seguía follándo mi inundado coño.

Javi estaba unos metros atrás observando, al igual que unos ocho tíos más que estaban masajeándose sus pollas.

Javi me dijo “Te ha gustado puta, como eres una ninfómana he invitado a estos señores, que normalmente ven como follas, para que te follen y hagan lo que quieran contigo”.

Me quite de encima el negrazo que aún tenía su polla dentro de mi coño, y intente escapar hacia el interior del coche, pero el negro me cogió impidiendo que huyera. Mientras, Javi habría el maletero y sacó una manta, la estiró en el suelo, me cogió del pelo, y me tiró al suelo sobre la manta. Me dijo “Eres una puta, la semana pasada te deje el coche porque lo necesitabas para ir a la universidad, pues que sepas que sé que te estuviste follando en mi coche a un colega tuyo de la universidad. No solo follas con otro, además lo haces en mi coche. Hoy vas a recibir una reprimenda de la que nunca te vas a olvidar”.

Después de ésto me dijo “Quiero que te masturbes ahora hasta que te corras, quiero que estos señores disfruten viendo lo puta que eres y lo bien que te lo pasas siendo observada”, yo no hice ni dije nada, solamente los miraba. Me soltó un bofetón y me dijo “empieza ya que queremos ver como gimes y chillas”. No tuve otro remedio y allí en medio de todos ellos comence a tocarme, al principio no conseguía ningún placer, ante lo cual me volví a llevar otro bofetón a la vez que me decía “queremos ver y oir como te corres”. Entonces para evitar que me pegara más, opté por cerrar lo ojos y concentrarme en algo que me pusiera. Pensé en el polvazo que me había metido el negrazo hacía unos minutos con su enorme polla, poco a poco me fui entonando, y mientras con una mano me masturbaba con la otra masajeaba mis tetas, pellizcándome los pezones. Seguía con los ojos cerrados, al final conseguí abstraerme de donde estaba y pensando en la polla del negro me corrí con grandes gemidos y chillidos delante de ellos.

Javi no satisfecho todavía me ordeno que le comiera la polla, tuve que hacerlo ante la amenaza de soltarme otro bofetón, yo veía alrededor nuestro a 1 metro de distancia los tíos que no conocía de nada pollas en mano esperando su turno. Hubiera deseado irme, en esos momentos me moría de vergüenza. Después de que me follara un rato por la boca y de aguantar un montón de insultos, me ordeno que me pusiera a cuatro patas, que me iba a romper el culo. Yo inicialmente me negue, era virgen por el culo, no había dejado a ninguno de mis novios darme por el culo, ni me había comido su leche. Javier era un tema en el que insistía mucho pero siempre había respetado mi negativa. Como me negue todo lo que gane fue llevarme un par de buenos bofetones, por lo tanto tuve que obedecer y ponerme a cuatro patas. Javier sin miramientos y sin dilatarme el ano, apoyo su enorme polla en mi ano y empezo a empujar con todas sus fuerzas cogiéndome de las ingles para poder hacer más fuerza, después de muchos empujones el agujero empezó a ceder y fue tragando poco a poco su enorme tranca. Yo hacía esfuerzos por intentar relajar el esfinter para favorecer la enculada, intentando evitar daños mayores. Al final Javi consiguió su objetivo meter toda su polla en mi culo, una vez la tuvo metida y me dio un par de acometidas me obligó a que fuera yo con golpes de cadera quien imprimiera un rápido mete y saca hasta que él se corriera en mi culo, cuando notaba que bajaba el ritmo me daba fuertes palmadas en las nalgas. Finalmente se salió con la suya y se corrió dentro de mi culo, siendo yo quien imprimia el movimiento.

No conforme con todo esto sacó la polla de mi culo con restos de semen, mierda y sangre, y me hizo limpiársela con mi boca y lengua, al acabar de limpiársela me dieron arcadas y vomité todo lo que tenía en el estómago.

Javi ya estaba satisfecho y tenía la esperanza que habría acabado el castigo y podríamos irnos de este sitio, pero no, se subió al coche, y les dijo a los otros hombres que hicieran conmigo lo que quisieran, que era una ninfómana y que podría con todos. Arrancó y se fue, dejándome allí desnuda con aproximadamente diez hombres. Todos me violaron por todos mis agujeros, de uno en uno, de dos en dos, de tres en tres, tuve que chupar sus sucias pollas, y soportar que se corrieran en mi boca, cara, tetas, culo, coño, me mordieron los pezones, dejándomelos ensangrentados, me mordieron el clítoris, el negrazo que había sido el primero en follarme y que tenía un pollón mas grande que Javi, también me dio por culo haciéndome el agujero todavía mas grande. No consiguieron sacar de mi ni un solo gemido de placer. Finalmente uno me llevó a mi casa, pero no gratis, tuve que follármelo en el coche delante de mi casa y beberme toda su leche, como pago a traerme a mi casa. Tuve que entrar desnuda en mi casa, por suerte no me vió nadie. Tuve suerte no cogí ninguna enfermedad venérea, ni SIDA, solo cogí ladillas, tarde varias semanas en recuperarme del desgarro anal, tuve cardenales durante muchos días, y mi coñito estuvo dolorido un par de semanas.

No denuncié nada a la policía, ni volvi a ver a Javi nunca más. No he vuelto a practicar sexo nada mas que con mi marido Oriol y yo sola masturbandome. Hecho de menos a veces, una buena polla y un buen polvo, pero me aguanto y me conformo con lo que tengo, el castigo fue duro y no quiero volver a pasar por nada parecido. Oriol no sabe nada de todo esto, lo único que le conte es que había tenido dos pequeñas relaciones sexuales con un antiguo novio, y nada mas.

Ahora tengo 34 años, hace 10 estoy casada con Oriol, y la vida nos va muy bien. Hago mucho deporte y sigo teniendo un cuerpo envidiable, con unas buenas tetas.

Bueno como os contaba era viernes por la mañana y acabábamos de llegar a la playa, montamos la tienda y nos organizamos para estar allí hasta el domingo por la tarde. Tal como ya os había contado estaba previsto muy buen tiempo y no nos llevamos nada de ropa para estos días, por lo tanto los cuatro estabamos constantemente en pelotas. Esto de ir desnudos todo el día me calienta bastante, y voy casi todo el día muy mojada, y como Oriol no es ninguna máquina y además se corre rápido, y cuando se corre ya no le pidas que te haga un cunnilingus ni un trabajito manual, no es raro pillarme masturbandome, además sigo siendo igual de ruidosa que era al conseguir el orgasmo.

Después de comer, estábamos los cuatro tumbados bajo una sombra en nuestras toallas descansando, la suave brisa que había, la tranquilidad que se respiraba, el murmullo de las olas, hizo que me fuera calentando y mi rajita se fuera humedeciendo. Observe que Marta y Cristina se estaban quedando dormidas, todavía me moje más al pensar que si se quedaban dormidas podríamos hechar el primer polvo del fin de semana. Tenía mis dedos en mi rajita mientras observaba a las niñas como se estaban quedando dormidas. Al poco rato se habían quedado dormidas, pense que tocaba follar un poco, me doy la vuelta para buscar a Oriol, y me lo encuentro dormido. Cualquier otra mujer hubiera despertado a su pareja, pero yo conocía a Oriol y solo hubiera conseguido enfadarlo, por lo cual tenía que esperar a ver si se despertaba antes que sus hijas.

No era nuevo en mi encontrarme sola con ganas de sexo, opté por satisfacerme yo misma, allí tumbada entre mis hijas y mi marido continué con mis dedos en mi rajita, pero ahora el objetivo no era calentarme sino satisfacerme. Mis dedos aumentaron su ritmo en mi rajita, dedicándose sobre todo al clítoris, los dedos de la otra mano me los humedía en la boca y pellizcaba suavemente mis pezones. Tenía para mi mucho morbo y me era muy excitarme masturbarme al aire libre y si tenía gente cerca, aún más. Empezaba a estar como un volcán a punto de estallar, mi clítoris estaba muy sensible y no le daba tregua, tenía los pezones durísimos, y notaba que me quedaba muy poco para tener un orgasmo, en el último momento antes de llegar al orgasmo tuve que parar entre gemidos, ya que si hubiera llegado al orgasmo podría haber despertado alguna niña o a Oriol con mis chillidos. Toda yo estaba temblando y sudorosa. Me había quedado a medias pero estaba dispuesta a acabar lo que había empezado.

Me levanté sin hacer ruido y me fui a buscar entre mis cosas una enorme polla negra de latex con base y dos bolas, que llevaba para estas ocasiones. Me recordaba a la polla del negrazo que sustituyó a Javi y que me hizo tener dos orgasmos sin sacarla, era el único buen recuerdo que tenía de aquel día. Con la polla en la mano me fui a la arena, al lado de donde rompían las olas, allí podría seguir sin problemas de despertar a nadie. Seguía mojada y por el camino no paraba de tocarme, al llegar al lado del agua, empecé a meterme el pollón en el coño, las bolas que lleva la polla de latex golpeaban sobre mi clítoris en cada embestida, en cada embestida conseguía subir un poco más mi excitación, a los pocos minutos conseguía un agradable orgasmo, las olas se ocuparon de apagar mis gemidos y chillidos. Tal como era tradición mía con esta polla negra de latex y en recuerdo al negrazo que tenía una igual, tenía que conseguir dos orgasmos sin sacarla. Por lo tanto una vez había disfrutado el primer orgasmo sin sacarme el aparato del coño, volví a cabalgar sobre él para después de unos minutos volver a correrme. Era un placer masturbarme en un sitio como este, disfrutando de la soledad y tranquilidad de esta playa.

Una vez conseguí relajarme me di un baño refrescante, desde el agua me pareció ver un reflejo del Sol entre unas ramas próximas a la playa, al poco desapareció. Salía del agua para ver si había algo o alguien, pero en ese momento venía Oriol hacia el agua con las niñas, con lo cual me olvide del reflejo y estuvimos jugando en el agua durante un largo rato.

Al atardecer, mientras las niñas y Oriol jugaban haciendo castillos, yo me fui por la orilla hacia el otro lado de la playa, donde detrás de unas rocas había otra calita de unos 15 metros, no están a la vista una de la otra, hay que subir encima de las rocas para poder divisar las dos calas. Subí las rocas y bajé a la otra calita a tomar un baño y tocarme un poquito el coño, me estiré donde rompen las olas, y con el vaivén de las olas y mi mano empecé a masturbarme, las olas me arrastraban por la arena, haciendo rozar mis pezones con la arena, mientras con gran habilidad mis diestros dedos hacían un gran trabajo en mi clítoris, al cabo de unos minutos disfrutaba del tercer orgasmo del día entre ostensibles gemidos y chillidos, como es habitual en mi. Me quede sobre la arena mirando al cielo, mecida suavemente por las olas, disfrutando de la paja que me acababa de hacer.

Al poco oí detrás mio, a unos 25 metros, una rama romperse. Me levanté y al darme la vuelta volví a oir otras ramas romperse, pero no vi a nadie. Era extraño normalmente nunca hay nadie por aquí, pero después del reflejo de hace unas horas, y los ruidos de ahora, empezaba a pensar que podría haber una persona que se dedicaba a espiarme. Por una parte, inicialmente me preocupó, pero después pensé que si llevaba todo el día por aquí, y no se había dejado ver, ni nos había hecho nada, casí seguro que sería un mirón que había llegado hasta aquí. Esta idea me excitó, en el fondo a mi me ha gustado exhibirme siempre. Por lo tanto no pensaba tomar ninguna medida, sino todo lo contrario, si teniamos un espectador, habría que intentar darle espectáculo. Volví al otro lado de las piedras, donde seguían jugando Oriol y las niñas, no dije nada al respecto.

Después de cenar, estuvimos un rato con las niñas jugando al lado del mar, había una noche cálida, la luna llena brillaba iluminando la playa, sólo se oía un ligero rumor del oleaje, los grillos, y en un momento dado oí un ruido de ramas. Sospeche que nuestro mirón ya había tomado posición, mi excitación aumento mojando mi entrepierna y endureciendo mis pezones.

Cogí la mano a Oriol, la puse en mi rajita que estaba toda mojada, y le dije al oido “acuesta a las niñas y te espero aquí mojadita para hacerte un trabajito”. Oriol se puso manos a la obra y al momento se llevo a las niñas hacia la tienda para ponerlas a dormir. Yo entré con ellos para dar las buenas noches a mis hijas y de paso coger la polla negra de latex, para ir entonándome hasta que saliera Oriol de contar un cuento a las niñas. Al salir de la tienda le di un beso húmedo a Oriol a la vez que le enseñaba el pollón que llevaba en la mano, y le susurré al oido “te espero en la arena de la playa, no tardes”.

Oriol tardaría unos diez minutos en salir, durante este tiempo yo podría darle un espectáculo porno al voyeur que debía estar por ahí cerca. Empecé lamiendo el enorme falo que me había traído para esperar a mi marido, la verdad estaba muy cachonda, hacía muchos años que no me exhibía, era como cuando iba a follar con mis antiguos novios a la vista de otra gente. Note que alguien se movía, en el lado contrario al de la tienda, por tanto Oriol no podía ser, quien fuera estaba convencida que ya se había dado cuenta que yo sabía que estaba allí, y que el espectáculo era para él.

Mi coño estaba palpitante, necesitaba polla, mis pezones a punto de explotar, continuaba lamiendo el negro falo, mientras lo introcía más y más en mi boca, mientras con la otra mano iba trabajándome el coño. Mi coño seguía pidiendo algo más grande que tragarse, mis dedos no eran suficiente. El enorme falo negro lubricado por mi salive empecé a metérmelo en el coño, poco a poco, disfrutando de cada centímetro, cuando ya lo tenía todo dentro y empezaba a coger un ritmo de mete-saca, hoy venir detrás mio a Oriol.

Oriol que debía estar un rato mirándome, venía con su pene en la mano, pajeándose. Al verme me dijo: “Podrías esperarme para empezar”.

Yo le respondí: “estoy muy caliente, desde que llegamos esta mañana estoy muy excitada, y no te preocupes porque no te haya esperado. Ya sabes que no tengo nunca suficiente”. Y seguí: “Venga comeme el coño, que hace mucho tiempo que no te lo comes”. Hacía meses que no me comía el coño.

Oriol se empezó portando bien y a la vez que yo sacaba el falo de latex de mi coño, el se agachaba delante mio, metiéndo su cara entre mis piernas, yo estiré mi cuerpo hacia atrás, a la vez que para darle mas morbo a la situación, me llevaba la polla de latex a la boca y le lamia la punta. Cuando estaba pensando que iba a tener una buena comidad de coño, y con Oriol que casi no había empezado, se hecha hacia delante mediéndome su pequeña polla en el coño, poniéndose en la postura del misionero encima mio, diciéndome “cariño tienes el coño empapadísimo, tan mojado me da asco, y por mucho que me esfuerce no lo voy a mojar más”. A todo esto empezó a follarme de la forma más tradicional que hay, encima mio, con ritmo bajo, no notaba su polla, ya que al ser pequeña (hacía un momento me acababa de sacar el falo de latex, que viene a ser el doble de larga y gorda que la de Oriol), por lo tanto no estaba gozando nada del polvo, solo me mantenía algo excitada el saber que estábamos siendo observados.

Oriol parecía estar disfrutando del polvo, al poco rato, salió de mi coño, y subiendo más arriba puso su pene en mi boca. El sabe que no me importa mamarle la polla, aunque también sabe que me gusta que me coma el coño, y no lo hace. A pesar de eso, le cogí la polla y en dos mamadas, contadas, se estaba corriendo parte en mi boca, parte en mis tetas. Oriol cayó a mi lado rendido, el gran polvo acabó siendo una mierda, que no me sació nada, al reves, me bajó la lívido un montón, se me acabaron las ganas de golpe.

Oriol se fue hacia la tienda, me dijo, que me esperaba dentro. Yo le dije que me iba a dar un bañito y que en un momento entraba en la tienda a dormir. Él se fue a la tienda y yo me metí en el agua, acabándome de limpiar los restos de su semen.

Al salir del agua, sospechando que todavía era espiada, me fui a por mi juguete, que se había quedado en la arena . Me puse mirando al mar, dando la espalda a mi supuesto mirón. Me senté sobre el falo, metiéndomelo en el coño, lista para cabalgarlo unos minutos hasta correrme un par de veces sobre él.

Cuando estaba empezando, sin oirlos llegar, cuatro hombres desnudos me cogieron por los brazos levantándome, amenazandome con una navaja en el cuello, se me escapó un chillido de pánico. Oriol salió al momento de la tienda para ver que me pasaba, ya que él no identificó este grito como los que yo emito al conseguir un orgasmo. Uno de los hombres me tenía inmovilizada, retorciéndome el brazo, a la vez que me amenazaba con un cuchillo en el cuello. Otro hombre que parecía llevar la voz cantante, se dirigió a Oriol diciéndole: “Si no quiere que su familia sufra ningún daño, quedese en esta playa con las niñas, y de aquí dos días le devolveremos a esta puta. En caso que no siga estas instrucciones, en vez de esta guarra nos llevaremos a las niñas”. Mientras se dirigía a Oriol, no dejaba de sobarme las tetas y el coño, dejándo claro lo que pensaban hacer conmigo.

Se me llevaron con ellos, antes de irnos a Oriol le lanzaron un último mensaje “le daremos a esta guarra lo que necesita, hemos visto que va muy necesitada, y que tu no eres capaz de satisfacer sus necesidades, te la devolveremos satisfecha, salvo que prefiera quedarse follando con nosotros unos días más. Cuidado que os estaremos vigilando”.

Me llevaron donde ellos estaban acampados, era cerca de nuestro campamento, escasamente 100 metros, durante el viaje, me llevaron a empujones y no dejaron de meterme mano. Yo tenía pánico, recordaba lo mal que lo pasé el día que me violaron, no sabía como acabaría esto, incluso corría riesgo mi vida. Tenían una tienda bastante grande de unos 4 metros de diámetro, la cual era una sola habitación. En medio de la tienda había un palo clavado en el suelo, de unos dos metros de alto y unos 20 cm. de diámetro, del cual colgaba una cadena de unos 6 metros de largo.

Eran cuatro hombres jóvenes, uno debía tener unos 20 años, y los otros 3 tendráin alrededor de 30 años. Tenían unos cuerpos deseables, debían hacer algún deporte como natación, o algo parecido, musculosos, depilados completamente, y con unas pollas de tamaño respetable, excepto el mas jovencito que tenía un aparato fuera de lo normal, en reposo asustaba y sobre todo era gordísima. Era más gorda que la polla de látex que yo usaba.

Me encadenaron al centro de la tienda, poniendo unas esposas en mi tobillo. El hombre que se había dirigido a Oriol, me dijo: “No tenemos intención de hacerte ningún daño, no tenemos intención de violarte, no te hemos traido aquí para pedir dinero por ti, desde que te vimos esta mañana nos hemos dado cuenta que eres una hembra muy necesitada de polla, y no es solución de contentarte con el impotente de tu marido, ni ir todo el día con una polla de latex negra metida en el coño. Por lo tanto hemos pensado que podíamos hacerte unos favores, dado que necesitas hombres de verdad, que te den vara, y que hagan que te corras con una polla de verdad. Posiblemente tu ahora preferirías volver para poder seguir masturbándote con la polla de latex, pero hemos decidido pensar por ti, y estarás aquí con nosotros un tiempo, para que goces como la perra que eres, y acabes pidiendo más polla”.

“Como puedes observar los cuatro tenemos de sobras de lo que tú necesitas, uno solo podría satisfacerte, pero visto lo necesitada que vas, posiblemente puedas contentarnos a los cuatro. Como puedes observar estamos los cuatro muy bien dotados”. Mientras me decía esto, cogió la polla de dos de los otros tipos, y empezó a masajearselas, para después, hacerlos agacharse a los dos delante de él y meterle su polla dura como un palo en sus bocas, alternando una boca con otra.

Resulta que mis secuestradores, eran unos salidos bisexuales u homosexuales, que lo único que querían era follar conmigo y pasarselo bien. Lo que estaba viendo me estaba poniendo caliente, yo esperaba poder aguantar sin follar con ellos, pero me lo iban a poner difícil, porque en el fondo estaba de acuerdo en casi todo lo que había dicho el muy maricón. Seguía metiendo de boca en boca su polla, y mirándome, mientras yo tirada en medio de la tienda, con el más joven de pie a mi lado, con su pedazo polla morcillona a medio metro mio.

Él que me estaba mirando me dijo, “no te apetece comerte la polla que tienes a tu lado”, yo le hice un gesto de desaprovación, aunque la verdad es que ganas de probarla si que tenía. Siguió: “Cógela y nota como se endurece y lo grande y dura que és”, yo seguí negando con la cabeza, y me chillo “te he dicho que la cojas y menéasela, que todos hemos visto que sabes hacerlo muy bien”. Obedecí, cogí aquel pollón y empecé a menearlo, a cada sacudida crecía más, de forma que al poco rato era más grande de lo que había imaginado cuando estaba morcillona. El que dirigía el asunto me dijo: “A que es enorme, a ver con la mano cuando tardas en hacer que se corra. Empieza ya”. El jovencito se estiró en el suelo boca arriba a mi lado, yo me puse de rodillas a su lado, y empecé a masturbarlo, como me habían retado a hacerlo rápido, imprimé todo el ritmo que fui capaz, con la única intención de hacer que se corriera. No había manera, como aguantaba, me dolía la mano de darle, yo a todo esto estaba mojadísima, me hubiera apetecido metérmela en el coño, pero aguanté. Cambié de mano y volví a coger ritmo, nunca una polla se había resistido a mis manos, parecía que empezaba a quedarle poco aguante. Para hacerle aguantar menos, opté ,sin pensar realmente donde estaba, a meterme el glande en la boca, pasándole la lengua, y propinándole mordiscos con los dientes, sin parar de darle con una mano, masajeándole los huevos con la otra. Como no acababa de correrse, utilicé un último truco, que hace correrse en esta situación a cualquier tío al momento, sin parar de pajearle y comerme lo que podía de su polla, le metí un dedo en el culo, aguantaba, le metí otro y empecé a metérselos y sacárselos, hasta que finalmente no aguantó más, se corrió con grandes espasmos, a la vez que sujetaba mi cabeza de forma que no podía sacar la polla de mi boca. Me tuve que comer toda su corrida, que no fue poca, era proporcional al trabajo que le había hecho y al tamaño de los huevos que tenía, que hacían justicia a la polla que tenía.

El que me estaba hablando se había corrido hacia rato en la boca de los otros dos, para después quedarse los tres mirándonos.

Al ver que la polla que acababa de corrersse en mi boca, seguía dura hice el gesto de sentarme sobre ella, para poder cabalgar un poco sobre ella, yo ya había perdido mi compostura, y mi ninfomanía había ganado.

No me dejaron meterme la polla en el coño, yo proteste, pero ellos buscban más morbo, y me dijeron: “Antes de follarte, te vamos a depilar el coño, es mucho más excitante el coño totalmente depilado, además con los pelitos podrías irritarte de tanto que vas a follar este fin de semana”. Yo no había llevado nunca el coño totalmente depilado, antes de salir con Oriol no se llevaba, por lo tanto lo llevaba arregladito, pero no depilado totalmente, y una vez salía con Oriol, aunque lo había pensado, y se lo había comentado a Oriol, el siempre me dijo que no le gustaba totalmente depilado, y que donde hay pelo hay alegría. Ahora cuatro extraños me iban a depilar.

Uno de ellos se hizo con una navaja y espuma de afeitar, y se puso manos a la obra. A la vez que me iba depilando, me iba tocando los labios vaginales, el clítoris, me estaba poniendo a 100, por supuesto me depiló también todos los pelitos que tenía alrededor del ano, a la vez que me metía un dedo en el culo. Estaba claro que después de unos 10 años, me iban a volver a dar por culo.

Me quedó muy bien el rasurado, me gustaba como había quedado, además me había dejado mojadísima y lista para empezar a follar con todos ellos.

Me soltaron y me dijeron que era libre de irme cuando quisiera, pero que si decidía quedarme iba a disfrutar como la zorra que era, que me pensaban dar mas caña de la que nunca me hubieran dado y quedaría completamente saciada de sexo. Por un momento pensé en irme, pero opté por quedarme y disfrutar de aquella propuesta desde hacía muchos años olvidada.

Estuvimos follando como perros en celo desde ese momento hasta el domingo por la mañana que me fui. Fui saciada por todos mis agujeros muchas veces, asistí a espectáculos homosexuales entre ellos, bisexuales conmigo. Entre las distintas formas sexuales que adoptamos, en una de ellas me pusieron un arnes con un pollón de latex negro como el que yo tengo, y pude encularlos a todos. En otra postura los cinco nos estábamos enculando a la vez, turnándonos el que tenía el culo vacío.

Cuando me desperté el domingo por la mañana, me fui a la tienda donde estaba mi familia, recogimos y volvimos a casa. Oriol no me preguntó detalles sobre lo que había pasado, yo tampoco le conté todo lo que pasó. Le conté que había follado con ellos, que no me habían violado, y que tenía intención de seguir practicando sexo con otras personas, que él no me satisfacía sexualmente.

Al final después de muchos cabreos, Oriol lo aceptó, es feliz viviendo conmigo, ha aceptado que es incapaz de satisfacerme sexualmente, y acepta que necesite sarisfacer mi sexualidad fuera de casa. Nuestra relación ha mejorado mucho, y lo último que me acaba de pedir es que desea asistir de voyeur a alguna de mis sesiones de sexo con otras personas, cosa que he aceptado ya que como ya sabéis, me da mucho morbo que me vean follando.

Espero que os haya gustado el relato, este relato no es real, a diferencia del anterior que escribí, Bailar pegados. Este relato es ficticio aunque si que en algunas partes del relato me inspiré en hechos que me pasaron.

Un besito

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